El proceso psicoterapéutico con niños y adolescentes
Acerca de este curso
La psicoterapia con niños, niñas y adolescentes constituye un proceso clínico singular que requiere adaptar los modos de encuentro, comunicación e intervención a las características evolutivas, emocionales y relacionales de cada paciente. A diferencia de los modelos terapéuticos centrados exclusivamente en la palabra, el trabajo clínico infantojuvenil demanda una comprensión amplia de los diferentes lenguajes a través de los cuales se expresa la experiencia subjetiva.
El juego, el dibujo, las metáforas, la narrativa, el cuerpo y los recursos expresivos representan vías fundamentales para acceder al mundo interno, favorecer la simbolización y acompañar los procesos de elaboración emocional. Sin embargo, su utilización adquiere sentido terapéutico cuando se integra en un encuadre seguro, una alianza sólida y una formulación clínica que oriente los objetivos y las intervenciones.
Este curso propone una aproximación integrativa al proceso psicoterapéutico con niños y adolescentes, articulando los aspectos vinculares, expresivos, corporales y regulatorios que participan en la construcción y el desarrollo del tratamiento.
A lo largo de tres encuentros, profundizaremos en la construcción del encuadre y la alianza terapéutica, la utilización de recursos simbólicos y expresivos adaptados al desarrollo, y la incorporación de la dimensión corporal y la corregulación como componentes del proceso clínico.
La propuesta invita a comprender la psicoterapia como un espacio de encuentro, seguridad y transformación, en el que la relación terapéutica constituye tanto una condición para el trabajo clínico como un recurso fundamental para promover nuevas experiencias emocionales y relacionales.
2. Fundamentación
La psicoterapia infantojuvenil presenta particularidades que requieren una adaptación permanente de los modelos de intervención a las capacidades evolutivas, los recursos simbólicos, las necesidades emocionales y los contextos relacionales de cada niño, niña o adolescente.
El desarrollo cognitivo, lingüístico, emocional y social influye directamente en las posibilidades de reconocer, representar y comunicar las experiencias internas. Por ello, los procedimientos terapéuticos deben contemplar diferentes modalidades de expresión y procesamiento, evitando trasladar de manera directa modelos de intervención diseñados para adultos.
Desde una perspectiva integrativa, el proceso psicoterapéutico no se reduce a la aplicación de técnicas específicas, sino que se construye a partir de la articulación entre el encuadre, la relación terapéutica, la comprensión clínica del caso y la selección de intervenciones pertinentes.
La construcción de una alianza terapéutica segura y colaborativa constituye uno de los componentes centrales del tratamiento. En la clínica infantojuvenil, esta alianza presenta características particulares, dado que frecuentemente involucra la participación de cuidadores y requiere equilibrar las necesidades de protección, autonomía, confidencialidad y participación del paciente.
Asimismo, el establecimiento de objetivos terapéuticos debe considerar no solo las manifestaciones sintomáticas, sino también las necesidades evolutivas, los recursos disponibles, las dificultades de regulación emocional y las características del contexto familiar y social.
Los recursos simbólicos y expresivos, como el juego, el dibujo, las metáforas y la narrativa, ofrecen modalidades de comunicación y elaboración especialmente relevantes durante la infancia. Estas herramientas pueden facilitar la exploración de experiencias, la identificación de emociones, la construcción de significados y el desarrollo de nuevas formas de afrontamiento.
Su utilización, sin embargo, requiere criterios clínicos que permitan seleccionar los recursos más adecuados según la edad, las capacidades de simbolización, las preferencias del paciente y los objetivos del tratamiento, evitando interpretaciones rígidas o descontextualizadas de las producciones expresivas.
Por otra parte, la dimensión corporal constituye un componente relevante de la experiencia emocional y relacional. Los cambios en la activación fisiológica, la postura, el movimiento, la respiración y las respuestas de aproximación o evitación pueden aportar información clínica significativa sobre los procesos de regulación y las experiencias del paciente.
La incorporación de estrategias de seguimiento corporal, corregulación y ajuste del ritmo terapéutico permite ampliar las posibilidades de intervención, especialmente cuando existen dificultades para identificar, verbalizar o modular los estados emocionales.
Desde esta perspectiva, el terapeuta no solo acompaña la elaboración de contenidos psicológicos, sino que también participa en la construcción de condiciones relacionales que favorezcan la seguridad, la exploración y el desarrollo progresivo de recursos de autorregulación.
Este curso se fundamenta en la necesidad de fortalecer competencias para conducir procesos psicoterapéuticos sensibles al desarrollo, integrando herramientas vinculares, expresivas y corporales dentro de una práctica clínica reflexiva, flexible y fundamentada.
3. Objetivo general
Desarrollar competencias para la construcción y conducción de procesos psicoterapéuticos con niños, niñas y adolescentes, integrando el encuadre, la alianza terapéutica, los recursos simbólicos y expresivos, y las estrategias corporales y de regulación emocional, con el propósito de diseñar intervenciones adaptadas al desarrollo, sensibles a las necesidades individuales y coherentes con una formulación clínica integrativa.
Objetivos específicos
1. Comprender las particularidades del proceso psicoterapéutico infantojuvenil y la necesidad de adaptar el encuadre y las intervenciones a las características evolutivas de cada paciente.
2. Reconocer la importancia de la seguridad terapéutica y la alianza como componentes fundamentales para el desarrollo del tratamiento.
3. Desarrollar criterios para la construcción de objetivos terapéuticos individualizados, considerando las necesidades evolutivas, emocionales, relacionales y contextuales.
4. Comprender el valor clínico del juego, el dibujo, las metáforas, la narrativa y otros recursos expresivos como modalidades de comunicación y elaboración psicológica.
5. Identificar criterios para seleccionar y utilizar recursos simbólicos y expresivos de acuerdo con las características del paciente y los objetivos del proceso terapéutico.
6. Reconocer la dimensión corporal de la experiencia emocional y su relevancia para la comprensión de los procesos de activación, regulación y respuesta al estrés.
7. Incorporar principios de seguimiento corporal, corregulación y ajuste del ritmo terapéutico en el trabajo clínico con niños y adolescentes.
8. Identificar manifestaciones de evitación, bloqueo o dificultades de participación durante el proceso terapéutico y desarrollar respuestas clínicas ajustadas a estas situaciones.
9. Fortalecer la capacidad de integrar los recursos vinculares, expresivos y corporales dentro de una intervención clínica coherente y fundamentada.
10. Promover una práctica psicoterapéutica flexible, reflexiva y sensible a la singularidad de cada niño, niña o adolescente.
Contenido del curso
Encuadre, alianza terapéutica y construcción de objetivos.
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Miércoles 14/04/27 de 19:00 a 21:30 (Hora Argentina)
Juego, dibujo, metáfora, narrativa y recursos expresivos.
Cuerpo, regulación y relación terapéutica.
Certificación
Al cumplimentar los requisitos del cursado, se le enviará automáticamente el certificado emitido por AIPI