Trauma del Desarrollo y Disociación
Acerca de este curso
Las experiencias traumáticas durante la infancia y la adolescencia pueden impactar profundamente en los procesos de desarrollo, la organización emocional, la construcción de la identidad y las formas de vinculación con los demás. Sin embargo, sus manifestaciones clínicas no siempre resultan evidentes y, con frecuencia, se expresan a través de síntomas emocionales, conductuales, somáticos y relacionales que pueden confundirse con otras problemáticas psicopatológicas.
Comprender el trauma psicológico desde una perspectiva evolutiva implica reconocer que sus efectos dependen no solo de las características de las experiencias vividas, sino también del momento del desarrollo, la disponibilidad de figuras de cuidado, los recursos individuales y las condiciones del contexto.
Este curso propone una aproximación clínica integrativa al trauma psicológico, el trauma del desarrollo y los fenómenos disociativos en niños, niñas y adolescentes, articulando los aportes de la psicotraumatología contemporánea, la teoría del apego, la psicopatología del desarrollo y los modelos actuales de evaluación e intervención.
A lo largo de tres encuentros, profundizaremos en la comprensión de las experiencias adversas y traumáticas, la identificación de manifestaciones clínicas relacionadas con el trauma y la disociación, y los principios fundamentales para su abordaje terapéutico.
La propuesta invita a desarrollar una mirada clínica sensible al trauma, capaz de reconocer las respuestas adaptativas que pueden organizarse frente a experiencias abrumadoras y de construir intervenciones que prioricen la seguridad, la regulación emocional, la relación terapéutica y la integración de la experiencia.
2. Fundamentación
El trauma psicológico constituye un campo de especial relevancia para la clínica infantojuvenil, dado que las experiencias adversas, particularmente aquellas de carácter interpersonal, repetitivo o prolongado, pueden influir en múltiples dimensiones del desarrollo.
Las situaciones de violencia, negligencia, abuso, pérdidas traumáticas y otras experiencias potencialmente traumáticas pueden afectar los sistemas de respuesta al estrés, la regulación emocional, la organización del apego, la percepción de seguridad y las capacidades de integración de la experiencia.
Cuando estas situaciones ocurren durante períodos sensibles del desarrollo, especialmente en contextos donde las figuras de cuidado no logran ofrecer protección y regulación suficientes, pueden configurarse patrones complejos de adaptación que comprometen diferentes áreas del funcionamiento psicológico.
Desde esta perspectiva, el concepto de trauma del desarrollo permite comprender cómo determinadas experiencias adversas tempranas y persistentes pueden relacionarse con dificultades en la regulación emocional, la organización de los vínculos, la construcción de la identidad y el funcionamiento interpersonal.
Asimismo, los fenómenos disociativos representan un desafío particular para la evaluación clínica. La disociación puede manifestarse mediante alteraciones en la conciencia, la memoria, la percepción de sí mismo y la integración de las experiencias, adoptando expresiones diferentes según la edad y el momento evolutivo.
Estas manifestaciones pueden confundirse con dificultades atencionales, problemas de conducta, síntomas internalizantes u otras condiciones clínicas, lo que hace indispensable una evaluación cuidadosa y un diagnóstico diferencial fundamentado.
No obstante, la presencia de síntomas emocionales, conductuales o disociativos no permite, por sí sola, establecer la existencia de trauma, del mismo modo que la exposición a experiencias adversas no determina necesariamente el desarrollo de psicopatología.
Por ello, una evaluación comprensiva debe integrar la historia evolutiva, las experiencias potencialmente traumáticas, los recursos individuales, las relaciones significativas, los factores protectores y las posibles explicaciones alternativas de las manifestaciones clínicas.
En relación con la intervención, los abordajes contemporáneos destacan la importancia de construir condiciones de seguridad, fortalecer los recursos de regulación y promover el procesamiento e integración de las experiencias traumáticas mediante estrategias ajustadas a las necesidades y capacidades de cada niño, niña o adolescente.
El trabajo por fases puede constituir una orientación especialmente relevante en situaciones de mayor complejidad, aunque la necesidad y duración de las intervenciones de estabilización deben determinarse a partir de una evaluación individualizada y no como un requisito uniforme para todos los casos.
La participación de cuidadores, la calidad de la relación terapéutica y la articulación interdisciplinaria constituyen dimensiones centrales para favorecer procesos de recuperación y reorganización del funcionamiento psicológico.
Este curso se fundamenta en la necesidad de fortalecer competencias profesionales para reconocer, evaluar y abordar las manifestaciones del trauma y la disociación desde una perspectiva evolutiva, relacional e integrativa, evitando tanto la subidentificación de experiencias traumáticas como la atribución indiscriminada de toda manifestación clínica al trauma.
3. Objetivo general
Desarrollar competencias para la comprensión, evaluación y abordaje clínico del trauma psicológico, el trauma del desarrollo y los fenómenos disociativos en niños, niñas y adolescentes, integrando perspectivas evolutivas, relacionales y contextuales que permitan reconocer sus manifestaciones, realizar diagnósticos diferenciales fundamentados y orientar intervenciones sensibles al trauma, seguras y ajustadas a la complejidad de cada caso.
Objetivos específicos
1. Comprender los principales conceptos del trauma psicológico, el estrés traumático, las experiencias adversas y el trauma del desarrollo desde una perspectiva evolutiva e integrativa.
2. Reconocer las particularidades del trauma interpersonal, repetitivo y complejo, considerando su posible impacto sobre la regulación emocional, el apego y el funcionamiento psicológico.
3. Analizar cómo las experiencias traumáticas pueden manifestarse de manera diferente según el momento evolutivo y las características individuales y contextuales.
4. Identificar las principales manifestaciones clínicas del trauma y los fenómenos disociativos en niños, niñas y adolescentes.
5. Desarrollar criterios para la evaluación clínica del trauma y la disociación, integrando la historia evolutiva, los indicadores clínicos y los instrumentos de evaluación pertinentes.
6. Fortalecer el diagnóstico diferencial entre las manifestaciones asociadas al trauma y otras condiciones psicopatológicas o del neurodesarrollo.
7. Comprender los principios fundamentales de la intervención clínica sensible al trauma, incluyendo la seguridad, la regulación emocional, la estabilización cuando resulte necesaria y la integración de las experiencias traumáticas.
8. Reconocer la importancia de la relación terapéutica y la participación de cuidadores como recursos para el proceso de recuperación.
9. Identificar criterios de complejidad clínica que requieran intervenciones especializadas, interconsulta o abordajes interdisciplinarios.
10. Integrar los conocimientos adquiridos en la construcción de hipótesis clínicas y decisiones terapéuticas ajustadas a las necesidades evolutivas y relacionales de cada niño, niña o adolescente.
Contenido del curso
Trauma psicológico, experiencias adversas y trauma del desarrollo. SABRINA GONZÁLEZ PLASENCIA
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Miércoles 07/04/27 DE 19:00 A 21:30 (Hora Argentina)
Evaluación del trauma y la disociación en niños y adolescentes. SANDRA BAITA
Intervención con disociación y trauma del desarrollo. SANDRA BAITA
Certificación
Al cumplimentar los requisitos del cursado, se le enviará automáticamente el certificado emitido por AIPI